domingo, 8 de julio de 2012

Felis Silvestris Catus






















Mi gato explorador conoce cosas
que no saben los gatos más leídos,
con uñas prodigiosas
provoca una avalancha de gemidos;
en busca de tesoros escondidos,  
separa las espinas de las rosas,
allí donde retumban los latidos
de noches amorosas;
experto en cremalleras y sostenes,
patrulla los andenes  
en busca de una gata ferroviaria,
vestido con un gorro y un silbato
fabula con dejar el celibato.
Se busca voluntaria.

Del Libro Mundo-Gato.

martes, 5 de junio de 2012

Baltasar


















Dibujo: Roberto A. Marín. (Ram)

Con un hambre mistongo de hace rato,
el gato Baltasar, rascún y rana,
embroca la melange suburbana
con cierto pesimismo literato.
Mordisqueando el piolín de su zapato
y viendo como pianta la semana,
espera que la gata Sebastiana
lo tiente a abandonar el celibato.
Ya lleva de soltero cuatro vidas
(contando la presente),
y todo es un garrón de curda rea,
cansado de lavarse las heridas
con lluvia de aguardiente,
la cita en el bulín de la azotea.

jueves, 10 de mayo de 2012

Vengatanza















RAM

Cada noche la gata vampiresa,
de estridente maullido,
evoca las andanzas de un marido
que le hacía el amor sobre la mesa;
en sus labios de fresa
ha quedado un recuerdo contenido,
de diluvio de beso y de latido,
de pendiente promesa.
El muy turro se fue con otra gata,
azafata
de un tour escandinavo,
y la gata del cuento, por venganza,
entrega cola y panza,
al hijo del felino del octavo.

viernes, 13 de abril de 2012

Trillizos


Constanza Bassaluzo

Tuvieron tres gatos, la Gata y el Gato,
tres matas de pelos de espuma de plata,
le sirven de cuna dos viejos zapatos
y abrigan sus sueños con una corbata;
tres gatos tuvieron, Don Gato y la Gata,
sin noche de bodas, ni ley ni contratos,
en aquel diciembre de la serenata
y los arrebatos.
“Tuvimos tres gatos y ninguna gata”,
lamenta y suspira con pena de lata
la señora Gata por los callejones,
y grave, don Gato, de amor encendido,
felino de besos, le dice al oído:
“Yo te haré montones”


lunes, 6 de febrero de 2012

Tan tiesa de cola



Si fuera mi gata la gata que pasa
frunciendo el hocico por el vecindario,
coqueta y altiva, tan dueña de casa,
tan ojos de luna, tan beso incendiario;
con ese pelaje de seda y de gasa,
de doble apellido y andar honorario,
tan fuego de lumbre, tan rizo de brasa,
de misa y ayuno, de rezo y rosario;
tan fina en su techo de teja francesa,
tan tiesa de cola de gata siamesa,
con esos modales de fino talante;
ajena y felina como una pantera,
si fuera mi gata, un día cualquiera,
le hace cinco gatos, mi gato atorrante.